El infarto cerebral o ictus isquémico, es uno de los motivos más frecuentes de asistencia neurológica urgente, provocado por un trastorno de la circulación cerebral. Cada minuto que pasa, las posibilidades de recuperación se reducen. Es una de las causas más importantes de incapacidad permanente del adulto. Además, puede provocar secuelas que afecten de manera importante la calidad de vida.

Por todo esto, es vital acudir de manera precoz a un centro de especialidad para instaurar el tratamiento cuanto antes y aprovechar la neuroplasticidad del cerebro, el cual permite que en esas primeras horas sea más fácil recuperar las funciones cerebrales afectadas.

La atención a los pacientes que han sufrido un ictus se lleva a cabo gracias al neurocirujano y su equipo multidisciplinar de profesionales especializados en rehabilitación del daño cerebral.

¿Cuáles son sus síntomas?

Aproximadamente un 30% de los pacientes pueden tener síntomas previos, de aviso, de escasa duración, llamados «ataques isquémicos transitorios». Es importante su identificación, ya que puede evitar un infarto cerebral posterior.

La prevención disminuye el riesgo, debe llevarse a cabo a cualquier edad, pero sobre todo a partir de los 45 años, a fin de identificar los factores de riesgo: diabetes, hipercolesterolemia, tabaquismo, enfermedades cardiacas, etc. Su control reduce drásticamente el riesgo de ictus. Los síntomas más habituales son:

  • Pérdida de fuerza en la mitad del cuerpo (cara, brazo y pierna del mismo lado)
  • Dificultad para hablar
  • Pérdida de sensibilidad u hormigueos en la mitad del cuerpo
  • Pérdida súbita de visión en un ojo
  • Dolor de cabeza muy intenso distinto del habitual
¿Cuáles son sus síntomas?

Es más probable que pacientes con los siguientes factores de riesgo, sufran un infarto cerebral o ictus:

  • Hipertensión arterial
  • Enfermedades cardiacas
  • Diabetes mellitus
  • Aumento del colesterol
  • Consumo de alcohol, tabacos o drogas (anfetaminas, cocaína, etc.)
  • Sedentarismo
  • Obesidad
¿Cuál es el tratamiento para el ictus?

En el tratamiento de un ictus isquémico se distinguen dos fases diferenciadas:

  • En un primer momento el objetivo fundamental es restablecer el flujo sanguíneo cuanto antes para conseguir que la lesión cerebral tenga el mínimo impacto posible.
  • En la segunda etapa el objetivo es evitar que el paciente vuelva a tener un ictus, con lo que se administra un tratamiento preventivo ajustado a la causa del ictus.
Tratamiento revascularizador

Durante las primeras horas del ictus el tiempo es crucial ya que, cada minuto que pasa mueren dos millones de neuronas. Por eso, los tratamientos que permiten recuperar el flujo sanguíneo se deben utilizar lo antes posible. Estos tratamientos son:

  • Trombolisis endovenosa. Consiste en administrar a través de la vena una medicación que disuelve el trombo.
  • Trombectomía mecánica. Este tratamiento se utiliza cuando un trombo ha obstruido una de las arterias más grandes que lleva el flujo sanguíneo al cerebro. Consiste en introducir catéteres por la arteria de la ingle para llegar a la arteria cerebral ocluida y destaparla.