El dolor de cabeza, conocido comúnmente también como cefalea, es una de las formas más habituales de sentir dolor por parte de las personas. Normalmente, se trata de un dolor que aparece de forma intermitente, con una sensación de pulsación o de presión. Las formas más comunes del dolor de cabeza son la migraña y/o la jaqueca, así como la cefalea tensional.
Los dolores de cabeza pueden durar desde varios minutos hasta varios días. A la hora de dividir los dolores de cabeza, se puede hacer una distinción entre los dolores primarios y los secundarios.
- Dolores de cabeza primarios: cefalea, migraña, dolor de cabeza tensional, migraña con aura. Cabe destacar que algunos pueden desencadenarse en función de los hábitos de vida del paciente, es decir, cantidad de alcohol ingerido, mala posturas, falta de sueño, estrés
- En el caso del dolor de cabeza secundario, el dolor de cabeza es un síntoma de otra enfermedad de mayor gravedad, entre las que se pueden mencionar la sinusitis, aneurisma cerebral, malformaciones, tumores, infecciones, meningitis, neuralgias, glaucoma, entre otras.
No se conocen bien las causas del dolor de cabeza o cefalea, aunque un 70% de los pacientes que presentan este problema tienen antecedentes familiares, por lo que cabe pensar en una causa genética del trastorno.
El dolor de cabeza se inicia de forma inesperada, aunque existen una serie de factores desencadenantes que pueden provocarlo. Estos factores varían para cada persona, por lo que cada paciente debe identificar los suyos e intentar evitarlos. Algunos de esos factores desencadenantes residen en: alcohol ( sobretodo vino), olores intensos, luces brillantes, cambios de tiempo, alteraciones del ritmo de sueño, variaciones hormonales (menstruación, ovulación) y estrés.
En el caso de las cefaleas secundarias, tras un estudio médico, se puede identificar una causa que las produce. Generalmente, son de instauración brusca, por algún trastorno craneal o cerebral (hemorragias, infartos, tumores…).
Es importante que un especialista calificado determine el origen correcto de la enfermedad, pues de ello depende el tratamiento adecuado, y sobre todo oportuno. Solicite una valoración oportuna.
Las personas que presentan alguna señal de alerta deben ver a un médico inmediatamente. La presencia de una señal de alerta puede sugerir que los dolores de cabeza podrían ser debidos a un trastorno grave, como en los siguientes casos.
- Un intenso dolor de cabeza con fiebre y rigidez de nuca: meningitis, una infección potencialmente mortal del espacio que contiene el líquido situado entre los tejidos que recubren el cerebro y la médula espinal (meninges)
- Una cefalea en trueno: una hemorragia subaracnoidea (sangrado dentro de las meninges), que a menudo se debe a la rotura de un aneurisma
- Sensibilidad en la sien, sobre todo en personas mayores que han perdido peso y tienen dolores musculares: arteritis de células gigantes
- Los dolores de cabeza en las personas que tienen cáncer o un sistema inmunitario debilitado (debido a un trastorno o a los fármacos): meningitis o la propagación de un cáncer al cerebro
- Enrojecimiento ocular y ver halos alrededor de las luces: glaucoma, que si no se trata conduce a una pérdida irreversible de la visión.
Si una persona que no presentan ninguno de los síntomas o características anteriores empieza a tener dolores de cabeza que son diferentes de cualquiera de los que haya tenido anteriormente, o si sus dolores de cabeza habituales se vuelven inusualmente intensos, debe buscar ayuda profesional a un especialista. Dependiendo de sus otros síntomas, el médico puede solicitar estudios adicionales de imagen u otros para definir el diagnóstico preciso.
Si los dolores de cabeza comienzan después de los 50 años de edad, los médicos generalmente asumen que es consecuencia de otro trastorno, hasta que se demuestre lo contrario. Muchos trastornos que causan dolor de cabeza, como la arteritis de células gigantes, los tumores cerebrales y los hematomas subdurales (que pueden ser provocados por caídas), son más habituales en las personas mayores.
El tratamiento de los dolores de cabeza puede ser limitado en las personas mayores. Las personas mayores son más propensos a padecer trastornos que les impiden tomar algunos de los medicamentos utilizados para tratar las migrañas y las cefaleas. Estos trastornos incluyen la angina de pecho, la arteriopatía coronaria y la presión arterial alta no controlada.
Si los medicamentos que necesitan tomar las personas de edad avanzada para combatir las cefaleas les provocan somnolencia, estas personas deben ser estrictamente controladas.
El tratamiento para el dolor de cabeza, se debe determinar en función de su origen, radicando aquí la importancia del especialista que la diagnostica. Puesto que, si el dolor de cabeza es generado por una patología grave no identificad a tiempo, puede esto generar trastornos graves o fatales en un paciente. Consulte al especialista de forma inmediata, pues es el profesional calificada para determinar el nivel de gravedad de su caso.
Siempre que el origen del dolor de cabeza no esté en una de las patologías graves mencionadas con anterioridad, el especialista puede recomendar una serie de tratamientos o medicamentos preventivos; medicamentos para aliviar el dolor o incluso recetar un cambio tanto en los hábitos como en el estilo de vida en los que se incluyen las técnicas de relajación y el control de estrés.

